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ISBN 978-607-8528-63-9

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PRESENTACIÓN

Del progreso a la armonía. Naturaleza, sociedad y discurso en las Exposiciones Universales (1893–2010) se gesta bajo el cielo luminoso de París, en el año 1969, cuando de la mano de mi padre y al pie de la torre Eiffel lo escuchaba hablar de las exposiciones universales, del París del siglo XIX, de la Ciudad Luz y las ideas que iluminaron al mundo, de los sueños de un siglo en el que todavía se creía que el futuro prometido estaba por irrumpir.

En el Hotel Palais d’Orsay, donde aún podía imaginarse el espíritu de la Exposición de 1900 que le diera origen, hablaba de las exposiciones universales y el arte y los impresionistas y la ciencia y las máquinas; del Petit Palais y el Grand Palais, el México afrancesado y nuevamente las exposiciones universales. Que se quedaron para siempre conmigo, aparecieron en novelas y cuentos, en películas, folletos y revistas y terminaron convirtiéndose en el escenario de mis propias fantasías, relatos y reflexiones que se condensaron en las imágenes y los espacios que llenaron mis sentidos, mi intelecto y mis emociones en 2010 en Shanghai, cuando, de la mano de mi hija, entré por primera vez en el recinto de una exposición universal.

Para entonces ya había conseguido integrarlas también a mi trabajo académico; las ferias estaban ya en el centro de mi investigación y yo podía hacerles preguntas sobre todo aquello de lo que habían dado cuenta a lo largo de más de un siglo y medio. Por eso la historia empieza y termina en Shanghai 2010, en medio de la celebración espectacular de un proyecto que colapsa y se resiste al derrumbe. Ahora que los sueños de aquel siglo se han desvanecido y sabemos con certeza que ese futuro no llegará.

Susana Herrera Lima

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INTRODUCCIÓN

Las exposiciones universales

Las exposiciones universales son lugares de comunicación y de representación del contexto sociocultural y de visiones del mundo, desde la perspectiva de un conjunto de actores dominantes en un momento histórico específico. Son espacios de corte museográfico, de naturaleza efímera, que reflejan a modo de espejo multifacético el devenir mundial. Esta forma de abordarlas devela la posibilidad de acercarse a la comprensión del pensamiento de la modernidad —sobre la naturaleza, la ciencia, la tecnología— a través de un escenario en el que la modernidad se celebra a sí misma.

La función originaria de las exposiciones universales es la puesta en escena de cierto orden mundial, con la consecuente legitimación de las relaciones de dominio de unos actores sobre otros, sustentadas en la idea de progreso. Los participantes han atribuido a la ciencia y la tecnología un papel mediador que justifica el dominio de las sociedades humanas sobre la naturaleza. El progreso científico–tecnológico se sitúa en el discurso como condición necesaria para el progreso social. La configuración y reconfiguración política, social y económica del planeta a lo largo de este siglo y medio ha modificado los contenidos, las formas y los discursos en las exposiciones, los temas privilegiados y las preocupaciones manifiestas. Su visibilidad y relevancia para comunicar los avances, cambios y novedades en múltiples foros de la vida social mundial se han visto modificadas desde la segunda mitad del siglo XX con la creciente presencia de otras formas de difusión, particularmente los medios masivos de comunicación.

Los grandes debates y controversias que atañen al desarrollo científico y tecnológico, y a su intervención en las relaciones entre las sociedades humanas y la naturaleza, se seleccionan, se reconfiguran y se van desplegando de diversas formas y con diferentes énfasis en las exposiciones a lo largo de los años. Cada periodo histórico, con sus particulares configuraciones geopolíticas y económicas, ha dado lugar a modificaciones en todos los aspectos que constituyen estos espacios como escenarios de difusión y representación: la concepción de ciencia y conocimiento científico, así como su papel en la vida social, se trasforman cualitativamente en las discusiones académicas e intelectuales y en los múltiples ámbitos y discursos que constituyen la vida cotidiana; el desarrollo tecnológico, sus fines y consecuencias, son evaluados en contextos de controversia que atienden a problemas diferentes, correspondientes al momento específico de la configuración y situación mundial en que se insertan.

En el estudio histórico de las Exposiciones Universales puede establecerse un hilo conductor que transite a través de la trasformación en el discurso de la utopía progresista de las grandes exposiciones del siglo XIX y principios del XX, hasta el de las exposiciones de los últimos años: la Exposición de Sevilla en 1992, la de Hannover en 2000, y la gran Exposición del 2005 en Aichi, Japón, donde la preocupación principal declarada es la coexistencia sostenible y armoniosa de la vida en la Tierra, con el tema “La sabiduría de la naturaleza”, y subtemas como energías renovables y tecnologías amigables con el ambiente natural. La exposición temática internacional en Zaragoza, España, 2008 manifiesta como principal objetivo “la celebración cultural de la fecunda relación del agua y las comunidades humanas en un proyecto global, eficiente y solidario”. El tema de la exposición que se celebra en Shanghai en 2010 es el de la ciudad sustentable, con el lema “Mejor ciudad, mejor vida”. La idea original del dominio, control y predicción de la naturaleza del discurso colocado en las exposiciones del siglo XIX se ha trasladado, en el discurso de las exposiciones de las décadas recientes, a la preocupación por la convivencia armónica entre orden natural y humanidad.

Las Exposiciones Universales se han convertido aquí en estaciones de viaje para observar las trasformaciones y rupturas de los cimientos de la modernidad, a través de un abordaje analítico foucaltiano. (Véase Del progreso a la armonía, para consultar la estrategia metodológica en detalle).

Estos escenarios de representación se construyeron metodológicamente como dispositivos de visibilización y propuesta de modelos de mundo, identificando en primera instancia las formaciones discursivas que las constituyen. El punto de observación lo proporciona el eje analítico de las relaciones sociedad/naturaleza.

* Esta publicación estuvo a cargo de la Oficina de Publicaciones del ITESO.


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